Marcão, el hombre de la casa que reavivó la ilusión de Fluminense

Marcao durante el partido entre Fluminense y Platense
  • El histórico exvolante asumió en agosto la conducción del equipo por enésima vez y permanece invicto después de seis partidos.
     
  • Tras eliminar a Independiente Rivadavia, condujo al ‘Tricolor’ al triunfo por 2-0 ante Platense en la ida de los Cuartos de Final de la CONMEBOL Libertadores.

Fluminense disputó ante Platense el partido número 100 de su historia en la CONMEBOL Libertadores. Marcão, en cambio, apenas dirigió el segundo de su carrera en el torneo. La diferencia entre ambas cifras resume una historia singular: la de un hombre que conoce todos los rincones del club, que lleva casi tres décadas ligado a sus colores, pero que recién ahora conduce al ‘Tricolor’ en el principal escenario continental.

Su estreno en el Maracaná fue perfecto. Fluminense se impuso 2-0 con goles de Nonato y Hulk para construir una ventaja importante para la revancha en Vicente López y extendió la recuperación que comenzó con su llegada al banco como reemplazo de Luis Zubeldía. 

Platense intentó presionar alto y disputar la posesión durante los primeros minutos, pero el conjunto brasileño resolvió el partido a partir de su jerarquía. A los 20 minutos de la primera mitad, Hulk encontró un resquicio y asistió a Nonato para abrir el marcador. Diez más tarde, el delantero recibió del mago Paulo Henrique Ganso y convirtió el segundo. En media hora, el equipo de Marcão había inclinado el encuentro y también la serie.

La victoria confirmó el impacto del entrenador: desde que tomó el mando, Fluminense acumula cuatro triunfos y dos empates, con 12 goles a favor y siete en contra. Venció a Palmeiras, Remo, Vasco y Platense; igualó frente a Independiente Rivadavia y Athletico Paranaense. Además, eliminó al conjunto mendocino en la definición por penales y quedó a un paso de las Semifinales de la CONMEBOL Libertadores.

Una vida con los tres colores

Marcão no necesita períodos de adaptación ni tiempo para conocer los pasillos de Fluminense. Cada vez que el club atraviesa un cambio de entrenador, su nombre aparece como una solución natural. No es solamente un integrante del cuerpo técnica permanente: es una parte viva de la historia del ‘Tricolor’.

La relación de Marco Aurélio de Oliveira con la institución comenzó en 1999, durante uno de sus momentos más delicados. Llegó como futbolista y formó parte del plantel que conquistó la Série C para iniciar el regreso del club a la élite.

Volante de despliegue, sacrificio y personalidad, se convirtió en uno de los referentes de aquella reconstrucción. También levantó los Campeonatos Cariocas de 2002 y 2005 y llegó a portar la cinta de capitán. Su balance refleja la dimensión que alcanzó su figura: disputó 397 partidos y convirtió 22 goles con la camiseta de Fluminense.

Después de retirarse, comenzó su recorrido fuera del campo. Dirigió a Bangu, River de Piauí y Bonsucesso, fue ayudante en Sport Recife y regresó a Fluminense para integrarse a su estructura deportiva. Desde entonces trabajó junto a diferentes entrenadores y permaneció como uno de los puntos de continuidad del proyecto.

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Marcao celebra tras el triunfo ante Independiente Rivadavia

El especialista en misiones difíciles

Sus antecedentes ayudan a comprender la confianza. En 2019 asumió durante la recta final del Brasileirão, alejó a Fluminense de la zona de descenso y consiguió la clasificación a la CONMEBOL Sudamericana.

Un año después reemplazó a Odair Hellmann, quien dejó el cargo para continuar su carrera en el exterior. Marcão sostuvo el rendimiento, condujo al equipo hasta el quinto puesto del campeonato y consiguió el regreso a la CONMEBOL Libertadores después de ocho años. En 2021, tras la salida de Roger Machado, volvió a completar la temporada y obtuvo otra clasificación continental.

El último llamado llegó en agosto de 2026. Fluminense acumulaba ocho partidos sin victorias y acababa de empatar 0-0 como local frente a Independiente Rivadavia en la ida de los Octavos de Final. La salida del argentino Luis Zubeldía volvió a abrirle la puerta al hombre de la casa.

La respuesta fue inmediata. En su primer partido, Fluminense remontó dos veces ante Palmeiras y ganó 3-2 con un gol de Germán Cano en tiempo añadido. Tres días más tarde, Marcão tuvo su debut como entrenador en la CONMEBOL Libertadores: el equipo empató 1-1 en Mendoza y avanzó por penales, con dos atajadas de Fábio. Después llegó la remontada por 2-1 ante Remo, que terminó de convencer a la dirigencia: el presidente Mattheus Montenegro anunció entonces que Fluminense no buscaría otro entrenador. Marcão dejaba de ser una solución provisional para convertirse en el conductor del equipo hasta el final de la temporada.

En Mendoza también ofreció una muestra de su forma de liderar. Thiago Silva confirmó que el entrenador abrió la preparación táctica a los referentes del plantel y aceptó una modificación propuesta por el capitán: invertir las posiciones de Kevin Serna y Yeferson Soteldo. La variante permitió explotar un espacio en la defensa rival y terminó en el gol de Serna.

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Marcao da indicaciones durante el partido ante Platense

De la emergencia a la ilusión

Marcão pasó buena parte de su trayectoria como entrenador respondiendo ante las urgencias. Esta vez la historia puede ser diferente: el triunfo ante Platense fue su cuarta victoria en seis encuentros y le permitió trasladar la serie a Vicente López con dos goles de ventaja. También prolongó el mejor comienzo de todos sus ciclos al frente de Fluminense.

El club que recibió en medio de una racha de ocho partidos sin ganar ahora lleva seis sin perder. Su impacto fue inmediato y transformador. Marcão conoce bien las reconstrucciones: participó de una como futbolista en 1999, atravesó otras como ayudante y condujo varias desde el banco. Casi tres décadas después de ponerse por primera vez la camiseta de Fluminense, el eterno hombre de la casa está a 90 minutos de alcanzar las Semifinales de la CONMEBOL Libertadores.