- Suma 29 victorias en 43 partidos de la CONMEBOL Sudamericana y con una más igualará a Fabricio Bustos (30) como el futbolista que más ganó en la historia del torneo.
- El delantero argentino, máximo asistidor de Atlético Mineiro en la edición, volverá al Centenario, donde jugó la Final de 2021.
El 17 de septiembre de 2025, en La Paz, Tomás Cuello sufrió una fractura con luxación del tobillo izquierdo en un partido ante Bolívar. Atlético Mineiro siguió adelante hasta la Final de la CONMEBOL Sudamericana, que perdió por penales ante Lanús en Asunción, y él la vivió desde afuera. Un año después, el 16 de septiembre de 2026, cabeceó en el descuento el 4-2 ante Santos que mantuvo vivo al 'Galo' en los Cuartos de Final. Al día siguiente lo escribió en sus redes: "Hace un año, uno de los peores días de mi vida. Un día que cambió todo". Y agregó: "Las ganas de ganar siguen siendo las mismas".
Ahora tiene un récord a una victoria. Según Opta, Cuello suma 29 triunfos en 43 partidos de la CONMEBOL Sudamericana desde su debut en 2017 y, con uno más, igualará al lateral Fabricio Bustos (30) como el futbolista que más ganó en la historia del torneo. Puede conseguirlo el miércoles ante Montevideo City Torque, en el Centenario, el estadio en el que jugó su primera Final. Bustos, que sumó sus partidos con Independiente, Internacional y River, hoy juega en Coritiba, que no disputa esta edición: si Cuello lo iguala y Atlético Mineiro llega a la Final de Barranquilla, tendrá la chance de quedarse solo con la marca. Sus 29 victorias se reparten en cuatro camisetas.
Atlético Tucumán, el debut
La primera experiencia fue en 2017, con el club que lo formó. Jugó dos partidos, entre ellos el 3-0 a Oriente Petrolero, y Atlético Tucumán quedó eliminado en los Octavos de Final ante Independiente, que esa temporada terminó campeón con Bustos en el plantel.
Red Bull Bragantino, la primera Final
En 2021 jugó los 13 partidos de Red Bull Bragantino y marcó tres goles: uno a Independiente del Valle y dos a Libertad, en la ida de las Semifinales. El 20 de noviembre fue titular en la Final única del Centenario, que Athletico Paranaense ganó 1-0. Cinco años después, el cuadro de esta edición lo cruzó con su ex club en los Octavos de Final, y lo lastimó dos veces: marcó el 1-0 de la ida en Bragança Paulista y el 2-2 del tiempo añadido en Belo Horizonte, que sostuvo la clasificación. "Ya sea con goles o con asistencias, estoy feliz", dijo después de aquella serie, aunque aclaró que intenta "mantener los pies en la tierra".
Athletico Paranaense, la continuidad
En 2024, ya con la camiseta del club que le había ganado aquella Final, sumó 12 partidos y un gol, ante Cerro Porteño. A comienzos de 2025 se mudó a Belo Horizonte.
Atlético Mineiro, el hombre de los descuentos
En su primera campaña con el 'Galo' jugó nueve partidos y marcó dos goles, ante Caracas y Godoy Cruz, hasta la lesión de La Paz. En esta edición, su peso se mide en los momentos decisivos. Es el máximo asistidor del equipo, con cuatro pases de gol, y el futbolista que más duelos ganó, con 45. Fue titular en los siete partidos que jugó y sus tres goles resultaron decisivos: los dos ante Red Bull Bragantino y el cabezazo del 4-2 ante Santos a los 45+2' del segundo tiempo, después de perderse la ida por suspensión, otra vez en el descuento. En la ida de las Semifinales, además, inició la jugada del primer gol de Reinier. Con cinco goles en la Copa con el 'Galo', es el segundo máximo artillero del club en la historia del torneo, detrás de Bernard, con ocho.
Él mismo describió la noche de Santos en GaloTV: "La hinchada empezó a cantar 'yo creo', y fue una locura. Tenía total certeza de que íbamos a ganar, fuera en los penales o en los 90 minutos". Y sobre el club, en la misma charla: "Para mí es motivo de mucho orgullo, de mucha alegría, estar acá en el Galo".
El miércoles, en el estadio de su primera Final, Cuello puede alcanzar una marca que construyó durante nueve años y con cuatro camisetas. Al Atlético Mineiro del 3-0 de la ida le alcanza con no perder por tres goles para volver a una Final. El récord, en cambio, solo llega con una victoria. Aquel dolor, escribió en el mismo posteo, también lo transformó: le enseñó "a valorar cada pequeño avance, a nunca dar nada por garantizado y a seguir trabajando incluso cuando nadie ve".