- Once días después de sufrir un desgarro, Leandro Paredes ingresó desde el banco ante Vasco da Gama y se calzó el traje de héroe en una definición infartante.
- Tras regresar al club en julio de 2025, el emblema 'Xeneize' redondeó una noche inolvidable y escribió un capítulo para su mitología personal, una historia de amor con el club al que le esperan nuevos desafíos en el horizonte.
Hay una noche en la historia de Juan Román Riquelme, considerado por la gran mayoría de los hinchas de Boca Juniors como el máximo ídolo de todos sus tiempos, que aparece automáticamente en la memoria de cada uno de sus feligreses cuando se repasan las noches más emotivas de su exitosa carrera con la 10 azul y oro. Aquella revancha de los Cuartos de Final de la CONMEBOL Libertadores de 2007 ante Libertad en Paraguay irrumpe como uno de los recuerdos más emotivos de sus hazañas.
Tras empatar en la ida en 'La Bombonera', Riquelme fue titular pese a haber sufrido un desgarro en el muslo derecho. Y el concierto de aquella tarde en Asunción fue memorable, un concierto más del 'Torero' que a los 16' del segundo tiempo apareció en todo su esplendor para marcar el primer gol de un 2-0 que conduciría al equipo a Semifinales y, más tarde, a su consagración en la CONMEBOL Libertadores.
Diecinueve años después, un heredero del trono 'Xeneize' protagonizó una noche que su pueblo guardará en el corazón para siempre y escribió un capítulo inolvidable de su propia mitología. La idolatría que los hinchas tienen por su cinco y capitán tiene ahora una jornada fundacional que a lo largo del tiempo recordarán en cada conversación como la noche en que Leandro Paredes definió, once días después de haber sufrido un desgarro, una Semifinal de CONMEBOL Sudamericana en la agonía ante Vasco da Gama en el mítico Estadio Maracanã.
Porque Paredes también llegó a una revancha decisiva condicionado por un desgarro, con Boca obligado a resolver la clasificación fuera de casa. Y también encontró en su pegada la manera de torcer el destino de la serie. El chico que había crecido admirando a Riquelme cumplió otro sueño, esas jornadas que tantas veces habrán proyectado los chicos que sueñan el fútbol: ingresó desde el banco y, cuando los penales parecían inevitables, marcó el gol que llevó al ‘Xeneize’ a la Final de la CONMEBOL Sudamericana. "No encuentro palabras para describir lo que estoy viviendo, lo que estoy sintiendo -dijo consumada la victoria-. Tengo solo palabras de agradecimiento para todo este grupo de jugadores que está trabajando hasta lo que no tiene para llegar a este club donde merece estar. Agradecer a los médicos también, a mi familia que estuvo ahí, que sabe lo que vivo, lo que paso".
Porque su participación en el partido de vuelta había sido una carrera contra el tiempo. La lesión sufrida ante Instituto amenazaba con dejarlo afuera de toda la eliminatoria y lo había obligado a mirar la derrota de la Ida desde afuera. Pero su evolución modificó el panorama: viajó a Río de Janeiro, respondió favorablemente en el entrenamiento previo y quedó a disposición de Rodolfo Arruabarrena. La primera conquista de Paredes había sido conseguir un lugar entre los que podían ayudar a Boca a remontar la serie.
"Los dos teníamos ganas de que yo esté en cancha, de que pueda jugar, pero los dos sabíamos que era un riesgo muy grande, era un riesgo que corríamos, llevamos pocos días de la lesión y era un riesgo muy grande. Creíamos que era lo mejor arrancar desde afuera y creo que salió muy bien", reflexionó Paredes tras la clasificación a la Final.
Con Boca en ventaja por 2-0, el entrenador lo llamó a los 11' del segundo tiempo para reemplazar a Rodrigo Battaglia. Con los goles de Lautaro Di Lollo y Miguel Merentiel, sus compañeros habían construido una ventaja que alcanzaba para avanzar y Paredes ingresó para controlar la pelota pero Vasco reaccionó a partir de los cambios de su entrenador durante el entretiempo y el descuento de José Luis Rodríguez volvió a igualar el resultado global. El Maracanã recuperó su impulso y la clasificación había quedado otra vez en suspenso. A Boca le quedaba encontrar un gol más o jugarse el pasaje a Barranquilla desde el punto penal.
Y Paredes, con su lesión a cuestas, irrumpió en la noche brasileña para hacer historia. Cerca del final, recibió por fuera del área y sacó un derechazo que Léo Jardim no pudo contener. La pelota entró y el 3-1 desató el festejo de los hinchas que habían acompañado al equipo hasta el mítico Maracanã. Todo lo que había rodeado su presencia en la revancha —la lesión, los días de recuperación, la incertidumbre— quedó reunido en esa celebración. El capitán había llegado a tiempo para dar el golpe definitivo.
"En cuanto a Lea, ha sido una semana difícil, por todo lo que se habrá comentado. Obviamente que el resultado me da, tal vez, la razón, pero tampoco creo que no la tengo. Era una decisión difícil. Entendí que era el momento idóneo para entrar en el segundo tiempo, con un trajín del equipo rival, más cansancio, y bueno, lo importante es que no sintió nada. Sé el esfuerzo que hizo, hemos charlado bastante, pero es un capitán, es un líder, y lo ha demostrado hoy, sacando el gol, desde el banco, en el día a día", analizó Arruabarrena.
En julio de 2025, una multitud había llenado 'La Bombonera' para darle la bienvenida. Paredes volvía al club en el que se había formado, después de construir una carrera en Europa y consagrarse campeón del mundo con Argentina. Aquel recibimiento expresaba también una expectativa: verlo protagonizar con la camiseta azul y oro partidos como los que había disputado en los escenarios más exigentes del fútbol. Poco más de un año después, su regreso tiene en el Maracanã una de sus imágenes más poderosas.
Todavía queda el desafío mayor. El próximo 21 de noviembre, Boca disputará en Barranquilla la Final de la CONMEBOL Sudamericana y buscará completar el camino hacia ‘La Gran Conquista’. Paredes tendrá en suelo colombiano otra oportunidad de ampliar su historia con el club. Pero cuando los hinchas repasen las noches más emotivas de su carrera, ya habrá una que aparecerá entre las primeras: aquella en la que llegó con los días contados y encontró, sobre el final, el tiempo suficiente para llevarlos a una nueva Final.