- El 10 fabricó los dos goles de la remontada ante Macará: la asistencia de zurda para el gol 100 de Gabigol y el córner que Willian Arão convirtió en el 2-1.
- Cerró el primer tiempo con un fuerte dolor en la pierna izquierda que hizo temer su salida pero volvió para el complemento y brilló.
Hay noches en las que un futbolista no necesita convertir para ser el dueño de todo. La del jueves en la Vila Belmiro fue una de esas: Neymar fabricó los dos goles de la remontada de Santos ante Macará por la ida de los Octavos de Final de la CONMEBOL Sudamericana, protagonizó el susto que silenció al estadio y todavía tuvo aliento para exigir la mejor atajada de la noche en la última pelota. El 2-1 lleva la firma de Gabigol y de Willian Arão, pero el pulso del partido lo marcó el 10.
Su primera obra llegó a los 44' del primer tiempo, cuando el 'Peixe' perseguía el empate ante un rival que había golpeado temprano. Neymar recibió de espaldas al área y resolvió con una asistencia de primera y de zurda por encima de la defensa, un pase que dejó a Gabigol de cara al gol para el toque sutil del 1-1. El grito tuvo valor histórico: fue el gol número 100 del 9 con la camiseta de Santos.
Lo que pocos sabían en ese festejo es que la noche de Neymar había estado a un movimiento de terminarse. Sobre el cierre de la etapa inicial, sin rivales cerca, la pierna izquierda se le trabó en el césped y el dolor lo dejó en el piso, con gestos que hicieron temer una lesión grave. El contexto agigantaba la preocupación: Santos ya había perdido por lesión a Gabriel Menino (25' del primer tiempo) y a Gabriel Bontempo (42' del primer tiempo), y el 10 asomaba como la tercera baja del equipo titular antes del descanso. Pero Neymar se levantó, volvió para el segundo tiempo y convirtió el alivio en épica: en lugar de administrarse y dosificar, condujo.
El complemento fue suyo de principio a fin. El offside le borró dos gritos a Gabigol —uno de ellos, también fabricado por un pase del 10—, hasta que a los 31' del segundo tiempo la insistencia encontró premio con el sello de la pelota parada: Neymar apuntó el córner justo al pie derecho de Willian Arão para el 2-1. Y cuando el partido moría, casi firma la obra completa: su tiro libre se metía en el ángulo derecho de Rodrigo Rodríguez, que no dudó en convertirse en villano en suelo paulista.
Los números de su CONMEBOL Sudamericana 2026 explican por qué Santos respira distinto cuando la pelota pasa por su zurda: dos goles y dos asistencias, con un detalle que retrata su instinto: sus dos tantos, ambos ante Recoleta en la Fase de Grupos, llegaron a los 3' y a los 4' del primer tiempo. Cuando Neymar decide aparecer, madruga a todos.
El torneo, además, tiene para él un sabor particular. Es apenas la segunda CONMEBOL Sudamericana de su carrera, 16 años después de la primera, aquella de 2010 también con la camiseta del 'Peixe'. A los 34 años, el campeón de la CONMEBOL Libertadores 2011 y de la Recopa 2012 persigue la única corona continental de clubes que falta en su palmarés: la Gran Conquista. Por eso cada noche como la de la Vila Belmiro vale doble.
La serie viajará ahora a los 2.500 metros de Ambato con ventaja mínima santista y una certeza que excede la altura: si Santos quiere estar entre los ocho mejores del torneo, su camino pasa por la zurda —y por la resistencia— de su 10.