- El conjunto mendocino igualó 0-0 con Fluminense por la ida de los Octavos de Final y sostuvo una marca improbable: jugó dos veces en uno de los estadios más míticos América y nunca perdió.
- En abril ya había ganado allí 2-1 por la Fase de Grupos; la serie se define el martes 18, a las 19:00, en el Malvinas Argentinas.
Hay estadios que pesan antes del pitazo. El Maracaná, con su historia de finales, fantasmas y leyendas, es de los primeros de esa lista en América. Y sin embargo, para el club que hace dos años jugaba el fútbol de ascenso argentino y que este 2026 disputa la primera CONMEBOL Libertadores de su historia, el gigante de Río se volvió un territorio extrañamente amable: Independiente Rivadavia lo visitó dos veces y las dos veces se fue por la puerta grande, sin conocer la derrota.
La primera postal quedó escrita el 15 de abril, por la Fase de Grupos: aquel 2-1 ante Fluminense que el propio sitio contó como una hazaña, la noche en que la 'Lepra Mendocina' silenció a un Maracaná que la esperaba como a un invitado de paso. La segunda llegó este martes, con un contexto todavía más exigente: una ida de Octavos de Final, con el 'Tricolor' reforzado con Hulk y Thiago Silva y empujado por su gente. El 0-0 final no tuvo el brillo del triunfo de abril, pero tuvo su misma esencia: orden, paciencia y la sensación de que el escenario no le queda grande a nadie en este equipo.
Porque el empate fue mucho más que un repliegue afortunado. El equipo de Alfredo Berti le cedió la pelota a Fluminense y le negó todo lo demás: los intentos locales murieron casi siempre lejos del área, sin exigir a Franco Bolcato, mientras la 'Lepra' salía de contra cada vez que el partido se lo permitía. La más clara de la noche, de hecho, fue mendocina: el tiro libre de Matías Fernández en el arranque del segundo tiempo, desde la derecha, que atravesó toda el área y se estrelló en el travesaño, casi en el ángulo.
La noche dejó además una nota con nombre propio: el estreno copero de Maximiliano Salas como socio de Alex Arce en la delantera. El delantero cumplió el papel que imaginó Berti: jugó de espaldas al arco, aguantó la pelota ante los centrales para darle aire al equipo y fue la primera terminal de las transiciones rápidas que incomodaron a Fluminense durante toda la noche; incluso tuvo alguna llegada propia para irse del Maracaná con un premio mayor.
Los números de la serie explican por qué en Mendoza se ilusionan: Independiente Rivadavia no perdió ninguno de sus tres cruces de 2026 ante Fluminense -2-1 en Río, 1-1 en Mendoza y ahora 0-0-, un invicto construido ante un club tres veces finalista del torneo y campeón en 2023. El ganador del Grupo C, uno de los mejores líderes de la fase, sigue tratando a los gigantes con una naturalidad que desmiente su condición de debutante.
Lo que viene es, quizás, una de las noches más grandes de la historia del club: el martes 18 de agosto, a las 19:00, el Malvinas Argentinas recibirá la definición de la serie con la 'Lepra' otra vez dueña de su destino. El Maracaná ya aprendió a respetarla. Ahora, con su gente y en su casa -donde Fluminense tampoco pudo ganarle en el año-, Independiente Rivadavia buscará que la próxima página inédita tenga nombre de Cuartos de Final.