- Fue la última de 2026, con caída 0-1 ante Vasco da Gama por la ida de las Semifinales de la CONMEBOL Sudamericana.
- Sin embargo, cada vez que el equipo juega como local por un torneo internacional, los hinchas lo viven desde el mediodía en el barrio de La Boca, vestidos de gala en azules y amarillos, y en el aire se percibe cierta distinción, una expectativa mayor.
A las 21:20 hora de la Argentina, ‘La Bombonera’ retumba, porque los hinchas entonan más fuerte que ningún otro canto: “¡Vamos, Boca, vamos / Ustedes pongan huevo que ganamos / Vamo' a traer la copa a la Argentina”. Los suplentes se asoman y caminan hacia el banco. Faltan diez minutos para el inicio de Boca-Vasco da Gama por la ida de las Semifinales de la CONMEBOL Sudamericana 2026 (en la actual edición de ‘La Gran Conquista’, en efecto, River perdió y quedó eliminado en Octavos). Es el martes 13 de septiembre de 2026. Hay noche de CONMEBOL Sudamericana en ‘La Bombonera’, una noche internacional más en la historia, pero una única.
Desde el mediodía, sobre la calle Brandsen, hay hinchas de Boca que llegan para ver el partido desde provincias argentinas lejanas. Vienen con “peñas”, organizaciones para vivir juntos y de cerca el sentimiento. Hay un grupo de Embalse, provincia de Córdoba, a 737 kilómetros de La Boca. También otro más cercano, de la ciudad de Mar del Plata. Almuerzan en “La glorieta de Quique”, frente a la puerta principal de ‘La Bombonera’. Más hacia la tarde, con ropa de vestir y mochilas, arriban los que salen de los trabajos de oficina y vienen directo a la cancha, porque juega Boca por copa.
Hernán Mendoza -38 años, vendedor de seguros- sale en micro pasadas las 18 desde Paso del Rey, 45 kilómetros al oeste de Buenos Aires capital, o, mejor, del barrio porteño de La Boca y de ‘La Bombonera’. En el micro, al comando del “Negro Dani”, viajan 50 hinchas, todos de azul y amarillo. “Para mí -cuenta Hernán-, la noche de copa empieza cuando me levanto y lo primero que pienso es que hoy juega Boca un partido distinto al de los fines de semana, porque nos enfrentamos a otro equipo representando al pueblo argentino. Boca es eso, el pueblo. Mientras trabajo, junto energía para alentar a la noche. Me visto de gala con la mejor ‘pilcha’ de Boca y arranco con toda la ilusión”.
Con “Los bosteros del Oeste”, a pesar de la derrota 0-1 ante Vasco en la ida de las Semifinales de la CONMEBOL Sudamericana 2026, Hernán regresará cantando, con la ilusión intacta. El martes, Boca definirá si vuelve -o no- a jugar una final de CONMEBOL Sudamericana después de la ganada en 2005 ante Pumas de México, por penales, justamente en una noche de copa en ‘La Bombonera’ (la de 2004, primer título, también la ganó en casa, ante Bolívar de Bolivia).
Sergio Olguín -59 años, escritor- fue el compilador de Con el corazón en la boca: relatos de una pasión (2014), un hermoso libro con textos de autores diversos. Aunque en los últimos años empezó a ir más seguido a ver los partidos de Boca, el martes se ausentó en ‘La Bombonera’ por compromisos académicos-literarios. Las noches de copa de Boca, sin embargo, no sólo se viven en el estadio: hay millones con los ojos puestos en los televisores. Y más.
“No he estado en muchos partidos de noche de copa. Los he escuchado o visto. Los recuerdos míos más fuertes son de la Libertadores, indudablemente; y tienen que ver con estar pegado a la radio en el 77, escuchándolo a José María Muñoz relatando los partidos y escuchando el aullar de las fieras de la hinchada de Boca, y esperando estar ahí algún día, poder ver aquello que uno escuchaba”, recuerda Sergio, y elige: “Si tengo que recordar algo de las noches de copa en ‘La Bombonera’ es, justamente, un partido que vi por televisión, solo, en mi casa: la final de la Libertadores 2001 contra Cruz Azul. La definición por penales, verlo ahí a Román (Riquelme) rezando como un poseso para que pudiéramos ganar, y el recuerdo de terminar el partido y llamarlo a mi viejo por teléfono, que estaba a su vez en su casa, y nos pusimos a festejar telefónicamente, como otras veces lo habíamos hecho, no en torneos internacionales, pero sí juntos en ‘La Bombonera’”.
En la previa de Boca-Vasco, Martina Paluch -26 años, comunicadora- trabajó por primera vez para las redes sociales de Boca en inglés, abiertas a fines de septiembre. Charló con aquellos extranjeros que visitaron ‘La Bombonera’ por primera vez. Pero, a su vez, ella, Martina, regresó después de haber estado en otra noche de copa cercana en el tiempo, y dolorosa para los ‘bosteros’: la del 0-1 ante Universidad Católica, eliminación de la CONMEBOL Libertadores 2026.
“Es hermoso lo que se siente en la previa, lleno de gente -dice Martina-. Es muy distinto lo que se respira, el ambiente, la energía cuando es una noche de copa. Se vive algo hermoso, difícil de explicar, algo colectivo muy lindo, una expectativa todavía mayor, que siempre está, pero en estas noches es más intensa, y es lo que hace diferente a una noche copera”.
Santiago Sosa y Alan Lescano, futbolistas argentinos que jugaron el martes por la noche en Vasco da Gama, les habían advertido a los compañeros brasileños algo de lo que vivirían en ‘La Bombonera’. Después de 0-1, entonces, algunos de ellos, como Cuiabano, lateral izquierdo de destacada labor, confesó: “Fue una experiencia única, mi primera vez aquí en ‘La Bombonera’”. Bruno Duarte, centrodelantero de Vasco, agregó: “Muy linda, una fiesta. Un estadio emblemático”.
Cuando cruzó el campo de juego ya con la caída consumada para meterse por el túnel, Rodolfo “El Vasco” Arruabarrena, entrenador de Boca, les pidió a los futbolistas que cambiaran el semblante: “Cabeza arriba, cabeza arriba”. Hernán, Sergio y Martina -y los hinchas que estuvieron el martes- no pierden la ilusión de que su Boca vuelva a disputar una final continental. En 2026, por lo pronto, el equipo no volverá a jugar por copas CONMEBOL en ‘La Bombonera’. De clasificarse a la próxima CONMEBOL Libertadores o Sudamericana, en La Boca se volverá a vivir una noche de copa en 2027. El martes fue la última de 2026. Siempre especial.