- El ‘Millonario’ volverá a competir en la CONMEBOL Sudamericana después de once años
- El próximo 19 de marzo conocerá a los rivales de una campaña que comenzará con Eduardo Coudet como flamante entrenador
Hay momentos que, con el paso del tiempo, se resignifican y adquieren un significado que trasciende el resultado inmediato. En la historia reciente de River Plate, la conquista de la CONMEBOL Sudamericana 2014 ocupa también el lugar simbólico de una piedra fundacional. En retrospectiva, aquella consagración representa la piedra basal del ciclo de Marcelo Gallardo, el punto de partida de una etapa que transformó al club en uno de los grandes protagonistas del fútbol sudamericano durante más de una década.
Cuando Gallardo asumió como entrenador a mediados de 2014, River todavía recorría una etapa de transición. El equipo venía de consagrarse campeón del fútbol argentino bajo la conducción del mito Ramón Díaz, pero la llegada de un entrenador joven y con experiencia únicamente en Nacional de Uruguay planteaba un desafío diferente: su aspiración era construir una nueva identidad, proyectar su éxito nacional en el exterior y sostener al club en la élite continental. La CONMEBOL Sudamericana apareció en ese contexto como el escenario ideal para empezar a delinear esa identidad.
La campaña terminó siendo una declaración de principios que estableció los pilares de su genética futbolística, de su carácter copero y de su personalidad para superar momentos de extrema adversidad. River eliminó a Godoy Cruz en primera ronda, remontó frente Libertad y reaccionó ante Estudiantes antes de protagonizar una semifinal que quedó grabada en la memoria colectiva: el cruce ante Boca Juniors, con el penal atajado por Marcelo Barovero a Emmanuel Gigliotti a los 3’ del primer tiempo en 'El Monumental', es una de las imágenes icónicas de su historia moderna.
Tras eliminar a su clásico rival, un cambio de paradigma respecto a la etapa 2000-2004 que se acrecentaría durante los siguientes enfrentamientos, derrotó a Atlético Nacional en 'El Monumental' para conquistar un título internacional que el club no celebraba desde 1997. Aquella noche de diciembre de 2014 fue mucho más que una consagración: fue la confirmación de una forma de competir, de una mentalidad y de una idea futbolística que terminaría moldeando una era. Con presión alta, intensidad y una ambición permanente por asumir el protagonismo, aquel River de Gallardo encontró en ese título la primera gran validación de su proyecto.
Aquella noche nadie imaginaba todo lo que vendría después: en los años siguientes el 'Millonario' conquistó la CONMEBOL Recopa Sudamericana 2015, la CONMEBOL Libertadores de ese mismo año, volvió a levantar la CONMEBOL Libertadores en 2018 en la recordada final ante Boca Juniors y sumó una colección de trofeos internacionales que consolidaron uno de los ciclos más exitosos de todos sus tiempos. Gallardo había transformado al club para siempre.
Más de una década después, el calendario vuelve a colocar a River frente a la CONMEBOL Sudamericana en un contexto muy distinto, pero también cargado de significado. Con Eduardo Coudet como nuevo entrenador tras el final abrupto de la segunda etapa de Gallardo, el ‘Millonario’ inicia un ciclo que busca reconstruir su propia identidad para volver a transformarse en una fuerza dominante primero puertas adentro y después en Sudamérica.
Después de un 2025 irregular, el combinado de Núñez cerró el año como el cuarto mejor de la tabla anual de su país. Si bien la prioridad era mantenerse en la CONMEBOL Libertadores, su participación en la CONMEBOL Sudamericana puede ofrecerle una plataforma ideal para afianzar los cimientos de su nueva etapa, tal como ocurrió en aquella campaña en 2014.
Ante la despedida de Gallardo, Coudet dejó su cargo en el Alavés español para cumplir uno de los mayores sueños de su carrera como entrenador: fue presentado el último 4 de marzo en el Estadio 'Monumental'. “El ADN de mis equipos va muy de la mano del gusto del hincha del club. Hay que tratar de tener un equipo protagonista -declaró en su presentación-. Todos los entrenadores tienen que adaptarse a las características que tienen los jugadores. Hay que convencer de una idea, una forma y hay que trabajar. Me gustan los equipos físicos, agresivos y que siempre miren el arco de enfrente”.
Con la responsabilidad de conducir una renovación deportiva en Núñez, el ‘Chacho’ volvió como técnico al club en el que había cumplido dos etapas como jugador. Y aunque lleva pocas semanas en el cargo, el flamante entrenador fue capaz de imprimirle algunos detalles al funcionamiento de su equipo: rediseñó la formación, le dio la titularidad al ecuatoriano Kendy Páez y revitalizó el funcionamiento con su idea de juego marcada por la intensidad y la agresividad ofensiva.
El elenco riverplatense empezó a mostrar detalles de su evolución, primero en el debut triunfal ante Huracán fuera de casa y después ante Sarmiento en el Estadio 'Monumental'. En ese escenario, la CONMEBOL Sudamericana aparece como un terreno fértil para seguir apuntalando su idea. Los torneos continentales suelen tener esa capacidad de moldear identidades, de consolidar grupos y de generar hitos que terminan marcando el rumbo de los proyectos deportivos: vaya si lo sabe un River que en 2014 empezó a escribir una de las páginas más gloriosas de su historia.