- El entrenador portugués llevó al ‘Verdão’ a las Semifinales por sexta vez en sus siete participaciones en la CONMEBOL Libertadores.
- Con once títulos y el ciclo ininterrumpido más largo de la historia del club, Ferreira construyó una relación que también se fortaleció en los momentos difíciles.
En la Sala de Trofeos del Palmeiras hay un espacio dedicado a un hombre que todavía sigue cosechando méritos para forzar una ampliación. En junio de 2026 el club inauguró una exposición que tiene un sector en homenaje al técnico más ganador de su historia: un cuaderno de anotaciones, unas zapatillas, una camiseta y una caja fuerte utilizada para motivar al plantel durante la conquista del Brasileirão 2023 decoran su rincón. Son objetos de una historia que ya merece un lugar en el museo pero que, seis años después de su aterrizaje en São Paulo, continúa escribiéndose desde el banco.
La clasificación ante Liga de Quito es el último capítulo de una historia inolvidable, una era dorada para el Verdão. Después de una definición por penales en la que Carlos Miguel resultó decisivo, Palmeiras volvió a instalarse entre los cuatro mejores de la CONMEBOL Libertadores. Para su entrenador, la presencia en esta instancia tiene una dimensión especial: alcanzó las Semifinales en seis de las siete ediciones que disputó y ante Fluminense buscará conducir al ‘Verdão’ a su cuarta final continental.
El romance comenzó en noviembre de 2020, cuando el portugués llegó desde el PAOK de Grecia para hacerse cargo de Palmeiras. Antes había dirigido al Braga y todavía buscaba su primer título al frente de un equipo profesional en un recorrido que había empezado en el equipo de 'B' del Sporting de Lisboa, donde había cerrado su etapa como jugador en 2011. Tras su experiencia europea, apostó por cruzar el océano en una aventura que lo llevó a São Paulo sin saber que iba a comenzar una etapa histórica.
Su impacto fue inmediato: llevaba 26 partidos al mando del equipo cuando conquistó la CONMEBOL Libertadores 2020. El cabezazo de Breno Lopes ante Santos, en el mítico Maracaná, resolvió aquella final en el noveno minuto adicionado del segundo tiempo. Poco después también levantó la Copa do Brasil para seguir ampliando su incipiente palmarés.
La consagración de 2021 profundizó el vínculo. Palmeiras venció a Flamengo en Montevideo y defendió su corona continental, esta vez con Deyverson como protagonista del gol decisivo en el alargue. Abel había ganado las dos primeras CONMEBOL Libertadores en una advertencia para el resto del continente: su protagonismo sería permanente durante el siguiente lustro.
En 2022 cayó ante Athletico Paranaense en Semifinales y en 2023 se despidió frente a Boca Juniors en la misma ronda, por penales. La eliminación ante Botafogo en los Octavos de Final de 2024 fue la única ocasión en la que no alcanzó el grupo de los cuatro mejores. Un año después regresó a la Final, tras remontar ante Liga de Quito una desventaja de tres goles, aunque Flamengo le impidió conquistar su tercera corona.
Su huella también se extendió en el ámbito local. Con el Campeonato Paulista de 2026 llegó a once títulos y superó los diez de Oswaldo Brandão para convertirse en el entrenador más ganador de la historia de Palmeiras. Dos CONMEBOL Libertadores, dos Brasileiraos, cuatro Paulistas, una Copa do Brasil, una CONMEBOL Recopa y una Supercopa de Brasil componen una colección que abarca todos los frentes.
Antes de alcanzar ese récord, ya había superado otra marca de Brandão: en junio de 2024 se convirtió en el técnico con la permanencia ininterrumpida más larga de la historia del club. La continuidad le permitió consolidar métodos, relaciones y una manera de afrontar la exigencia con una base de jugadores que fue renovando pero que mantiene algunos pilares sobre los que construye sus éxitos. Pero en el proceso también debió atravesar derrotas que, a contramano de lo que sucede en otros equipos, ayudaron a fortalecer su era.
Uno de esos momentos llegó en 2025, después de la eliminación ante Corinthians en la Copa do Brasil. Según contó el propio Abel al renovar su contrato, la presidenta Leila Pereira le ratificó entonces su confianza. El respaldo lo marcó. Aunque prefirió no firmar de inmediato, dio su palabra de que seguirían trabajando juntos.
El acuerdo se formalizó en diciembre de aquel año y extendió su vínculo hasta finales de 2027. Tuvo, además, una particularidad que ayuda a comprender la relación entre el club y el entrenador: no incluyó una penalización económica por rescisión. La continuidad se apoyó en la voluntad compartida de sostener el proyecto, después de una temporada que había puesto a prueba a ambas partes.
Esa identificación también se construyó en la vida cotidiana. En marzo de 2022, Abel reunió a empleados de distintos departamentos para entregarles personalmente ejemplares autografiados de Cabeça fria, coração quente, el libro que escribió junto con sus colaboradores Carlos Martinho, João Martins, Tiago Costa y Vitor Castanheira. La obra recogió experiencias de sus primeras temporadas y destinó sus regalías a instituciones benéficas.
“Somos una familia, no de sangre, sino de trabajo”, expresó en aquel encuentro. La frase permite entender el lugar que ocupan las relaciones en su manera de conducir. Detrás de los partidos, las decisiones tácticas y los títulos, el portugués fue construyendo una pertenencia que alcanza a quienes comparten cada jornada en el club.
Palmeiras encontró en Abel Ferreira al hombre que comanda sus días más felices. El entrenador construyó un segundo hogar, arropado por la gente del club y por el pueblo del Verdão. Juntos construyeron victorias para el museo y derrotas que sobrellevaron juntos. Mientras sus recuerdos ya se exhiben en la Sala de Trofeos, otra semifinal lo espera.