- El ʽGranateʼ conquistó la CONMEBOL Sudamericana 2025 y la CONMEBOL Recopa en 2026: ahora su objetivo es extender su éxito al certamen más importante de clubes del continente.
- Iniciará su camino en la CONMEBOL Libertadores el 8 de abril como visitante ante uno de los debutantes de la competición, Mirassol (Brasil).
La consagración de Lanús en la CONMEBOL Sudamericana 2025 y su posterior coronación en la CONMEBOL Recopa 2026 ante Flamengo de Brasil no son hechos aislados ni producto del azar: son el desenlace casi lógico de un proyecto que se construyó con paciencia, identidad y coherencia. Desde la planificación institucional hasta la consolidación de un estilo dentro del campo, el ‘Granate’ logró sostener una línea de trabajo que priorizó el desarrollo, la competitividad y la proyección internacional.
El club del sur de Buenos Aires protagoniza una historia de ascenso exponencial que encuentra uno de sus primeros hitos en 1981, cuando se coronó campeón de la Primera C —por entonces la tercera división del fútbol argentino—. A partir de ese punto de inflexión, Lanús inició un camino de crecimiento sostenido, tanto en lo deportivo como en lo institucional, que lo llevó a consolidarse en la élite del fútbol argentino y a proyectarse con fuerza en el plano continental, casi sin retrocesos ni interrupciones en su desarrollo.
Animador recurrente en el plano local, durante los últimos 15 años también asumió un rol preponderante en el continente. Tras ganar la Copa CONMEBOL en 1996, en 2013 levantó su primera CONMEBOL Sudamericana y en 2017 alcanzó la final de la CONMEBOL Libertadores, instancia en la que cayó ante el Grêmio de Porto Alegre. En 2020 también fue finalista de la CONMEBOL Sudamericana, cita en la que cayó ante su compatriota Defensa y Justicia y en 2024, como prólogo de lo que vendría un año después, cayó en semifinales tras una ajustada caída ante Cruzeiro.
Ese recorrido internacional continuó con su última celebración en la CONMEBOL Sudamericana, un certamen en el que no sólo se impuso desde los resultados, sino también desde una idea clara: Mauricio Pellegrino forjó un equipo equilibrado, con solidez defensiva, dinámica en la mitad de la cancha y eficacia en los últimos metros. La obtención del título fue la confirmación de un equipo maduro, capaz de adaptarse a distintos contextos y de competir con autoridad tanto de local como de visitante.
La posterior consagración en la Recopa ante Flamengo reforzó esa sensación de inevitabilidad. Frente a un rival de jerarquía continental, con nombres de peso y experiencia en finales, Lanús volvió a exhibir personalidad, orden y convicción. No fue solamente una victoria: fue una declaración de principios. El equipo demostró que estaba preparado para dar el salto definitivo.
Detrás de estos logros hay un proyecto que combina la promoción de juveniles con incorporaciones puntuales, una dirigencia que sostiene procesos y un cuerpo técnico que logró imprimir una identidad reconocible. Lanús volvió a apoyarse en una de sus marcas registradas: la formación de futbolistas y la construcción de equipos competitivos sin perder su esencia.
Con esa fórmula, su presencia en la CONMEBOL Libertadores 2026 ilusiona a sus hinchas con repetir -e incluso superar- la campaña de 2017. El ‘Granate’ llega con confianza, rodaje internacional reciente y la convicción de que puede ser protagonista.
El apoyo institucional
El punto de partida de este presente futbolístico se explica en la continuidad de una línea dirigencial que prioriza los procesos por encima de los resultados inmediatos. En un contexto históricamente exigente como el del fútbol sudamericano, esa convicción se transformó en la piedra basal de la reconstrucción encabezada por Nicolás Russo.
Sobre esa estructura, Lanús edificó un equipo competitivo a partir de la consolidación de sus referentes, la confianza sostenida en juveniles que interpretan la camiseta con sentido de pertenencia y un criterio riguroso en cada incorporación. Bajo la conducción técnica de Mauricio Pellegrino, ese entramado encontró su recompensa con la obtención de títulos internacionales que marcaron un punto de inflexión y consolidaron al club en el plano continental.
Scouting: ampliar el radar para reducir el margen de error
La evolución también se explica en la profesionalización del área de scouting. La llegada de Matías Sarue a fines de 2022 marcó un cambio de paradigma: Lanús dejó de reaccionar al mercado para anticiparse a él. El foco ya no estuvo únicamente en detectar talento, sino en identificar perfiles que encajaran con la idea del cuerpo técnico, que ofrecieran proyección y que contemplaran un eventual valor de reventa.
Ese enfoque se tradujo en incorporaciones que potenciaron el rendimiento colectivo y fortalecieron una estructura deportiva pensada a mediano y largo plazo, combinando impacto inmediato con desarrollo sostenible. En esa lógica de jugadores más integrales y polifacéticos, Rodrigo Castillo (figura y goleador de Lanús en la CONMEBOL Sudamericana 2025) es el ejemplo más certero. En las propias palabras de Sarue, el delantero que llegó proveniente de Gimnasia era –según sus análisis– “quien podía aportar rápida solución a la presión alta que ejercían sus rivales, como así también brindar una opción más jugando de espaldas y atacando los espacios”.
El futbolista santafesino de 27 años fue adquirido por Lanús y en menos de un año se consolidó como el goleador que necesitaba para conseguir sus objetivos. Con 14 goles en 33 encuentros, sus tres goles en la serie de semifinales de la CONMEBOL Sudamericana ante Universidad de Chile y los dos tantos que marcó ante Flamengo en la CONMEBOL Recopa Sudamericana ya forman parte de la historia dorada del club. Siete meses después de su llegada al ‘Granate’, Castillo fue vendido al Fluminense de Brasil.
Jerarquía, juventud y una idea clara
Dentro del campo, el equipo encontró un equilibrio que sintetiza la lógica del proyecto. La solidez defensiva, el liderazgo de sus referentes y la calidad de sus futbolistas ofensivos elevaron el rendimiento colectivo y generaron un entorno propicio para el crecimiento de los más jóvenes.
Nahuel Losada se transformó en un baluarte bajo los tres palos, Carlos Izquierdoz regresó para aportar su experiencia en partidos de calibre internacional, y la jerarquía individual de talentos como Marcelino Moreno y Eduardo Salvio potenciaron el rendimiento colectivo del entramado diseñado por Mauricio Pellegrino.
El ʽProfesorʼ le dio una impronta propia al equipo: el orden como una de sus prioridades, la adaptación a contextos difíciles, la disciplina y el compromiso al momento de defender y un propósito a la hora de atacar. Esos son algunos de los principios que forjaron el enfoque del grupo con una mentalidad ganadora que se hizo respetar en cada escenario. Lanús ya había mostrado sus credenciales y las revalidó ante Flamengo.
En su séptima presentación en la CONMEBOL Libertadores, Lanús intentará ratificar su presente con el título más importante a nivel clubes del continente. Su camino comenzará en el Grupo G, instancia donde se enfrentará a Liga de Quito (Ecuador), Always Ready (Bolivia) y Mirassol (Brasil).