Los goles agónicos que fortalecieron el presente de River

Festejo Martínez Quarta
  • El elenco dirigido por Eduardo Coudet convirtió goles agónicos en tres de los cinco partidos que lleva disputados en la CONMEBOL Sudamericana.
     
  • Los tantos sobre la hora frente a Carabobo y RB Bragantino, en sus dos enfrentamientos, fueron determinantes para afianzarse en lo más alto del Grupo H.
     

Más allá de sus resultados positivos, River mostró en esta edición de La Gran Conquista una tendencia que, en la previa de la sexta fecha de la fase de grupos, le permite ilusionarse aún en escenarios adversos. Protagonizando duelos ajustados y con varios encuentros resueltos casi sobre el pitazo final, el conjunto argentino encontró respuestas en momentos límite para consolidar su recorrido en la competición.

En contextos competitivos que suelen exigir carácter además de fútbol, River Plate encontró en el tiempo agregado un escenario favorable recurrente que le permitirá llegar a la última fecha con serias chances de acceder a los octavos de final de manera directa. 

Con 11 puntos, producto de tres victorias y dos empates, el equipo argentino arribará a su último partido dependiendo de sí mismo impulsado por una serie de goles agónicos que marcaron su desandar en el certamen.

La primera muestra de esa insistencia apareció en la fecha 3, en Brasil. Cuando el empate parecía sellado frente a Bragantino, el defensor Lucas Martínez Quarta  convirtió de cabeza el 1-0 a los 93' para darle a River un triunfo clave. Santiago Beltrán, su arquero, le había atajado a mediados del segundo tiempo un penal a Sasha.

Una semana después, el conjunto de Núñez volvió a sufrir y a resistir en Venezuela. En la visita a Carabobo,  el 'Millonario' llegó al final del encuentro con un futbolista menos por la expulsión de Beltrán y terminó improvisando al defensor chileno Matías Viña como arquero. Lejos de conformarse con el empate, fue por la victoria y encontró su recompensa a los 96': Maximiliano Salas anticipó en la salida a Lucas Bruera, tras un pase largo de Facundo González, y marcó el 2-1 definitivo para desatar el festejo de todos sus compañeros.

La historia se repitió en la quinta fecha, esta vez en condición de local –y nuevamente frente a Bragantino–. Con un equipo alternativo, y con Juan Fernando Quintero como principal referencia de ataque, el equipo campeón de la edición 2014 escribió otra página llena de agonía y desahogo. River parecía quedarse sin respuestas y sin invicto, pero el juvenil Lautaro Pereyra apareció a los 93' para capturar un rebote de Cleiton (tras un remate de media distancia de Quintero) y rescatar el 1-1.

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Festejo Pereyra

Las tres conquistas en tiempo agregado reflejan una constante en el recorrido de River en la competencia: la convicción para mantenerse de pie hasta la última pelota. En una fase de grupos pareja, esa persistencia terminó siendo decisiva desde lo anímico y, sobre todo, desde lo deportivo.